La Nave Tierra y los 3 imprescindibles para el viaje: energía, materia y la conciencia.

Banderas de la lucha ambiental hoy en día, como la «conciencia ecológica» que imprime la institucionalidad, atribuye la responsabilidad al sujeto y deja la solución al mercado, o bien los discursos «Pachamamistas», alternativas eco-céntricas que conciben la naturaleza como una divinidad superior al ser humano, han sido algunos de los analgésicos insuficientes,  que se le han ofrecido a la Tierra.

Atender la crisis planetaria, ha requerido identificar las causas del problema y no solo resolver sobre las consecuencias. Corrientes nos hablan del Antropoceno, Capitaloceno o Capitalozoico, como una narrativa para el entendimiento del complejo problema. Sin embargo, este pensamiento antropocéntrico, es el que nos ha podido orillar a evolucionar bajo tres sistemas: energía, materias  y conocimiento, propuesto por el economista, Kenneth Boulding.

Los últimos 250 años, nos hemos servido cómodamente del “stock” de la energía fosilizada, en lugar del aprovechamiento de la radiación solar infinita, con el pago de una factura altamente costosa, los fenómenos climáticos. Por otro lado, hemos tratado a la Tierra como a una mina, saqueandola despiadadamente sus materias primas minerales y agrícolas. Y por último, utilizando y desechando la información como base del conocimiento y poder global, como instrumento de dominio sobre los pobres y los explotados en el mundo.

< base del conocimiento y poder global, como instrumento de dominio sobre los pobres y los explotados en el mundo.>

Concebir nuestra evolución paralela a la de la geósfera (o evolución geológica), la biósfera (o evolución biológica) y la noosfera (o evolución de la conciencia universal) nos permite, romper con esa abstracción de la relación humano – naturaleza,  eso que nos ha llevado a perturbar el metabolismo entre el hombre y la Tierra.

El capitalismo, la naturaleza y el Estado, parecen ser un tríptico indisociable. Continuar bajo esta lógica tendiente a promover una constante comercialización y valorización de la naturaleza articulada o moderada por el Estado, nos lleva a creer en un desarrollo que supera los límites mediante el crecimiento de los límites y a su vez rompe con el ciclo natural de reciprocidad e interacción entre la Tierra y nosotros.

Sin embargo, creo fervientemente en organizarse para lograr un cambio, frente a este trípode de múltiples cabezas. Por ello, la visión y el ejercicio del poder comunitario en esta nave llamada Tierra, debiera ser la premisa para evolucionar bajo el entendimiento de la interdependencia que tenemos con ella, como una comunidad biológica y sus complejas interacciones entre seres, energía y sus materiales.


Montserrat Salazar Gamboa

Dir. Ejecutiva

@TelarSocialMx

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